Respuesta a la carta «La nueva mística de nuestro Fin de Siglo»


En respuesta a la carta firmada por Fer
referente a las pseudomísticas del Fin de Siglo y enlazándola
con la literatura del dos mil


      Ay! Sí. La espiritualidad, esa vieja desconocida. Martínez Roca, editorial especializada en libros de autoayuda y lindezas del buen vivir, por fin alcanza cifras de ventas aceptables gracias al movimiento de las almas insatisfechas que por 1.995 pesetas que vale el librillo se acercarán un poquito más al nirvana. ¿Algo que objetar? Aromaterapia, Feng Shui, Tai Chi, Hidroyoga, Flores de Bach... la publicidad nos muestra que hay más de un camino para «montarse» el paraíso en casa por módicas cantidades. ¿O es que nos teníamos que conformar con la Semana de Oriente del Corte Inglés? Las tiendas de todo a cien están inundadas con palitos de olor, velas y otros graciosos cachivaches, vagamente adornados con lo que parece un ideograma oriental, para que no haya maruja que se quede sin darle un toque de corte china imperial a su pisito de dos habitaciones, lavabo con bañera y balcón. Yo suspiro con nostalgia pensando en cómo los bohemios modernistas (don Ramón entre ellos) hubieran podido decorar por poco precio sus buhardillas de entonces. Pero nótese que esta corriente orientalizante se inscribe un fenómeno de más vasto alcance: la moda de lo étnico. ¿Quién no tiene en su casa una talla de madera africana o, como mínimo, dos CD: uno de ritmos caribeños y el otro de antillanos? De nuevo suspiro y pienso: lo étnico nos enriquece tanto como ciudadanos del mundo... ¿Quiere usted un par de direcciones de restaurantes exóticos de su ciudad? Atrás queda el manido restaurante chino para las noches de los domingos: lo que ahora viste más es un cubano o un japonés. Ahora bien: no me meta usted en casa a un señor o una señora sospechosos de haber llegado en ventiladas pateras o climatizadas furgonetas porque lo echo escaleras abajo. Si se viaja hay que hacerlo como Dios manda: con pasaporte en regla y divisas. Además no hace falta que vengan tantos extranjeros; si nuestra sed por lo étnico se desata ya iremos nosotros a verles a ellos a su hábitat natural. Los viajes son tema aparte: turismo a lugares insólitos y hasta turismo político. Nunca se habían vendido tantas guías de viaje como ahora, nuevamente el editor puede frotarse las manos. La economía va bien, divinamente como diría aquel marqués que salía en películas de Berlanga. No vamos a ser los pollináceos que agüen esta fiesta de la globalización. No nos rasguemos las vestiduras ante este intercambio cultural que no puede sino traer cosas buenas al primer mundo para que siga siéndolo por muchos años.

      Atentamente, que es como recomiendo que se lea esta carta, me despido de ustedes.

                                                   PER
VOLVER AL ÍNDICE